El tercer sábado de octubre fue un día muy especial para el Colegio Mayor Elías Ahúja. Un día de reencuentros, recuerdos, nostalgia… en definitiva un día lleno de emociones.

En 2019 nuestro Mayor celebra su quincuagésimo aniversario y muchos son los colegiales que han pasado por él a lo largo de estos cincuenta años; pero lo cierto es que también el colegio ha pasado por ellos. Por este motivo, y previo a los actos del cincuentenario, se están organizando, en colaboración con la Asociación de Antiguos Colegiales del CMU Elías Ahúja, cinco encuentros generacionales, uno por cada década. Todos ellos nos ayudarán a conocer qué ha ido ocurriendo entre estas paredes desde que, aquel octubre de 1969, el P. Samuel Rubio OSA iniciaba su andadura como primer director del CMU Elías Ahúja.

La primera de estas citas reunió el pasado 20 de octubre a algunos de los antiguos colegiales que vivieron los inicios de este Colegio Mayor. Llegados desde distintas partes de España, muchos de ellos ya jubilados, cruzaban la entrada como si volviese a ser su primer día de Universidad: mirándolo todo; acercándose al resto de asistentes, intentándolos reconocer después de tanto tiempo. Una extraña sensación se entremezclaba. Como si no hubiesen pasado los años volvían a la que fue su casa, a la vez que sus recuerdos retrocedían cincuenta años.

Fue una larga jornada que comenzó con unas palabras de bienvenida por parte del equipo directivo del centro y del presidente de la Asociación de Antiguos Colegiales, tras las cuales realizamos una visita a la parte recién renovada y a la que aún se conserva como en los orígenes.

Durante la misma pudimos ver cómo se escapaba alguna lagrimilla volviendo a pisar las tablas de nuestro escenario, recordando las largas noches como técnicos de proyección de cine o en la sala de revelado de fotografía, rememorando las interminables tardes en las zonas de recreativas… Unas emociones que fueron aumentando de intensidad cuando visitamos las que hace tantos años fueron sus habitaciones y que aún recuerdan con cariño.

Y como no podía ser de otra forma también hubo tiempo para recordar anécdotas con otros Mayores. Desde rivalidades deportivas con colegios masculinos hasta noviazgos que acabaron en matrimonios con colegialas de los femeninos.

Volver a disfrutar de la comida y la sobremesa es siempre uno de los momentos más esperados por todos los antiguos colegiales del CMU Elías Ahúja

Llegaba el momento de volver a sentarse en el comedor todos juntos a compartir la mesa. Y cuál fue su sorpresa cuando descubrieron que, rebuscando en los almacenes, habíamos encontrado los servilleteros personalizados que se usaban en aquella época. Definitivamente los años no habían pasado para ellos, hasta este detalle les trasladaba a los años setenta.

La comida fue seguida de una larga sobremesa recordando cientos de aventuras de su paso por el Ahúja que dio lugar a otro esperado momento: la partida de cartas después de comer. Antiguos y actuales colegiales se entremezclaron. Los primeros para dejar claro que las buenas costumbres no se pierden, los segundos para demostrar que las nuevas generaciones vienen pisando fuerte. Pero como la experiencia es un grado, casi todas las partidas cayeron del lado de los veteranos.

Sin lugar a dudas este primer encuentro no dejó indiferente a nadie: conocimos a dos antiguas colegialas, ya que en aquel tiempo el Mayor admitía a universitarias y matrimonios (una de ellas incluso se había casado en la capilla del Mayor y su hija se había bautizado también aquí); pudimos ver la primera edición de “Los ojos de Emanuel”, revista colegial que precedió al actual “El Búho” y que inició su publicación en 1969; nos contaron cómo era la estructura de la primera planta, donde en vez de habitaciones había apartamentos en los que vivían estudiantes ya casados y con hijos, enfermería y hasta guardería…

En definitiva, una jornada de la que todos pudimos disfrutar y que supone un punto de partida para los encuentros que aún están por venir, que seguro que tampoco defraudarán. Próxima parada: 1979-1988.